Todo el mundo ha escuchado hablar en diversos medios de comunicación sobre las personas que pasan horas frente a la televisión o la computadora jugando videojuegos. Los padres se enfrentan a sus hijos y se quejan de los videojuegos violentos no son buenos para su desarrollo, pero cada vez más personas de mediana edad disfrutan de ellos e incluso se juntan para pasar horas con los mandos en la mano.
Como podemos comprobar todos los días, la realidad es que muchas de estas máquinas se utilizan para rehabilitar pacientes que han sufrido afecciones o para entrenar militares o científicos especializados, como cirujanos e incluso pilotos de aviones. La pregunta por tanto es obvia, ¿los videojuegos estimulan la inteligencia? ¿O todo lo contrario?
Uno de los estudios más recientes en este sentido es el que han hecho en la Oficina Naval de Estados Unidos, según el cual los videojuegos tienen beneficios para los adultos, ya que incrementan su capacidad de procesar información y
sus habilidades a la hora de resolver problemas, y dando como resultado que los que juegan a los videojuegos tienen entre un 10% y un 20% más capacidad cognitiva y perceptiva que la gente que no lo hace. Estos estudios por supuesto, al ser parte del sector militar, están destinados a aumentar la eficacia de sus soldados a la hora de plantear estrategias de combate, pero también se aplican a la población en general.
Según los datos de la investigación, los videojuegos incrementarían la inteligencia fluida, o lo que es lo mismo, la capacidad de adaptarse, crear tácticas y resolver problemas nuevos para los cuales no se cuenta con experiencia o preparación previa.
Años antes se creía que esta era innata, pero en el último tiempo, con los avances en el campo de la llamada “plasticidad cerebral”, se cree que actividades como estas incrementan la memoria a corto plazo y la percepción sensorial, pudiendo posteriormente estas habilidades trasmitirse a otras tareas diferentes a las de jugar frente a una consola, lo que hace que ser un gamer consumado sea beneficiosos en distintos ámbitos de la vida diaria y profesional.
Como es lógico, estos resultados pueden extenderse al caso de los niños, de amanera que tras estos videojuegos y consolas de nueva generación como Xbox One y PlayStation 4, por citar un ejemplo, podrían esconderse beneficios a largo plazo en lo que respecta al planteo de estrategias y resolución de problemas.
Si estas habilidades se trabajan y las extendemos hacia el campo laboral, nos encontramos que dichas habilidades podrían ser útiles en un futuro no muy lejano cuando los ahora niños deban tomar decisiones de un momento a otro, y más con las presiones en cuanto a efectividad y resolución en poco tiempo.
Parece ser que pasar horas frente a la pantalla, enfrentando diversas situaciones que conllevan una serie de toma de decisiones, así como el desarrollo de habilidades no es tan negativo como los que no son gamer han querido hacernos ver. ¿Y tú que opinas?

Pero no solo esto, sino que además esta generación de adultos que hemos crecido con los videojuegos, suele ser bastante receptiva a nuevas tecnologías, por lo que es normal que sean usuarios de smartphones y tablets . En este marco y teniendo todas estas consolas, el adulto juega, y lo hace de la misma manera que un adolescente o niño, pasando del orden de 3 a 4 horas de media delante de la televisión, jugando a sus juegos favoritos.